La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes, por la cual se ha producido un daño en los pequeños vasos sanguíneos que nutren a la retina, provocando una disminución importante de la visión; esta enfermedad es una de las causas más frecuentes de ceguera entre los 20 y los 65 años.

La retina es la capa del ojo que es sensible a la luz, que convierte las imágenes en señales eléctricas y envía los mensajes al cerebro sobre lo que ve, el daño por causa de la retinopatía diabética puede provocar una pérdida de visión que no puede ser revertida, este padecimiento generalmente afecta a los dos ojos y quien lo padece no se da cuenta fácilmente de que su vista se está gastando hasta que la retinopatía se encuentra en niveles avanzados.

La causa es la descompensación metabólica provocada por los altos niveles de glucemia característica de la diabetes, los vasos sanguíneos que llevan la sangre a la retina se empiezan a deteriorar, se hacen permeables y permiten el paso de líquidos y grasas que comienzan a regarse en el espacio extracelular. En casos avanzados de retinopatía diabética crecen nuevos vasos sanguíneos para tratar de reemplazar el trabajo de los ya dañados, pero estos capilares nuevos son anormales, pueden romperse fácilmente y provocan más daño en la retina.

Existen dos tipos de retinopatía diabética, la no proliferativa y la proliferativa y son cuatro etapas que pueden aparecer entre los dos tipos:

 

  1. Retinopatía no proliferativa ligera: es la etapa temprana de la enfermedad en donde los pequeños vasos sanguíneos de la retina comienzan a inflamarse.
  2. Retinopatía no proliferativa moderada: en donde algunos de los vasos sanguíneos que nutren a la retina se bloquean.
  3. Retinopatía no proliferativa severa: muchos de los vasos sanguíneos se encuentran obstruidos y la retina no recibe la sangre que necesita.
  4. Retinopatía proliferativa: es la etapa avanzada de la enfermedad, las necesidades de la retina provocan que crezcan nuevos vasos sanguíneos, casi siempre son muy frágiles y se rompen con facilidad y las filtraciones que lleguen tener provocan una pérdida severa de la visión e incluso la ceguera.

 

¿Cuándo debemos alarmarnos?

Cuando se sepa que padece cualquier tipo de diabetes se debe realizar un examen exhaustivo de los ojos ya que la retinopatía en sus inicios no muestra grandes síntomas, pero cuando la enfermedad ya está más avanzada aparecen:

 

  • Manchas o puntos flotantes
  • Visión intermitente entre clara y borrosa
  • Áreas oscuras en la visión
  • Dificultad para ver de noche
  • Colores opacos, faltos de brillo
  • Pérdida gradual de la visión

 

Para evitar la retinopatía diabética es necesario mantener un estricto control del azúcar en la sangre ya que ningún tratamiento cura este padecimiento ni regenera la visión.

Dependiendo del avance de la patología, el médico recomendará realizar una cirugía con láser, una vitrectomía o  inyectar medicamentos.

 

Algunas recomendaciones importantes incluyen realizar estudios de fondo de ojo anualmente o cada cuatro meses si se sospecha de la aparición de la forma proliferativa, además:

 

  • Mantener bajo control los niveles de azúcar, la presión arterial y los niveles de colesterol.
  • Realizar ejercicio regularmente
  • Llevar una dieta equilibrada y saludable
  • No fumar
  • Evitar el consumo de alcohol

 

Cualquier cambio tanto en la vista como en la salud en general debe ser consultada con un especialista, sobre todo tratándose de la diabetes.

 

Aquí te compartimos un enlace en donde puedes checar cómo  ve una persona con retinopatía diabética.

https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/simulador-retinopatia-diabetica-proliferativa

 

 

FUENTES:

https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/retinopatia-diabetica

http://www.clinicabaviera.com/retinopatia-diabetica

https://www.imo.es/es/retinopatia-diabetica