Una lesión ocular puede suceder hasta en donde menos imaginamos, por eso es recomendable tomar precauciones cuando sabemos que el riesgo está latente.

Las lesiones en los ojos pueden ser causadas por un trauma cerrado (con una pelota o un puño), un trauma abierto (por un proyectil) o un trauma químico (por sustancias para limpieza).

Suele pensarse que el lugar de trabajo es el sitio en donde corremos más peligro, pero estadísticas de atenciones revelan que no es así.  Aproximadamente la mitad de las lesiones oculares suceden en la casa; y es que en la casa hacemos de todo, trabajar, jugar, reparar, limpiar, cocinar… todo nos expone a sufrir accidentes que lastimen nuestros ojos.  En el trabajo y al practicar deportes no estamos exentos de esta situación.

Las lesiones en el ojo pueden afectar a los globos oculares, los párpados, los huesos alrededor de los ojos.

Una fractura se puede dar como consecuencia de un golpe, en este caso debe asegurarse que no se haya comprometido ningún tejido.

El daño en los párpados pueden incluir desgarres o cortaduras a causa de golpes o proyectiles y podría afectar también las estructuras del drenaje lagrimal.

Algunos objetos pueden incrustarse en la superficie del globo ocular o llegar a rayar la córnea provocando irritación, dolor y lagrimeo.

Y en muchas ocasiones estas heridas pueden poner en riesgo la visión permanentemente.

¿Qué hacer según el tipo de lesión que se presente?

Ante una quemadura química, como por cloro, quita grasa y hasta polvo de gis, lave el ojo de inmediato con agua tibia para eliminar cualquier residuo de la sustancia en cuestión, al acudir al médico lleve el producto que ha entrado en el ojo para que sea más fácil tratar el problema.

Tras recibir un golpe el ojo puede ponerse morado o hincharse, no debe intentar abrirse si el ojo está cerrado, puede haber derrames severos. Un ojo morado puede no sonar alarmante, pero debe mantenerse en observación ya que puede producir un traumatismo severo y dañar la cabeza, un golpe puede tratarse poniendo una bolsa con hielos para desinflamar.

Los cuerpos extraños en los ojos muchas veces suelen ser eliminados por los ojos mismos gracias a las lágrimas; cuando no es el caso y el cuerpo anda por ahí, se puede intentar sacar con gotas oftálmicas o un poco de agua, en ocasiones es posible tocar el objeto y así sacarlo, pero cuando el objeto se ha incrustado es otra cosa. En estos casos se debe acudir al médico inmediatamente para que lo retire y revise si ha provocado algún daño mayor, en el transcurso, lo ideal es vendar los dos ojos para evitar el movimiento y que esto agudice la lesión.

En caso de abrasiones, rayaduras o cortaduras en la superficie de la córnea, de igual forma debemos acudir con un especialista que comprobará la severidad de la lesión y recetará los medicamentos adecuados.

Lo más importante cuando existe una lesión ocular es nunca frotar los ojos, cualquiera que sea la causa ya que tallarlos solo aumentará el problema.

La gravedad de las lesiones muchas veces se determina por la rapidez con la que se atiendan.

El 90% de la lesiones oculares pudieron prevenirse; utilizar lentes según el tipo de actividad a realizar, ya sea en el jardín, en el trabajo o practicando algún deporte es transcendental.

En estos casos no está de más exagerar en la precaución.

 

Referencias:

https://cuidatuvista.com/golpes-ojos-y-accidentes-oculares/

https://www.aao.org/salud-ocular/consejos/lesiones

https://www.aapos.org/es/terms/conditions/136